miércoles, 04 de junio de 2008

Composición del humo del tabaco

Exceptuando el uso en forma de rapé (tabaco en polvo esnifado) o por masticación (tabaco de mascar), el tabaco suele consumirse mediante la combustión en forma de cigarro puro, pipa, o lo que es mas frecuente en la actualidad: el cigarrillo.

El conocimiento de la composición exacta del humo del tabaco continúa siendo un enigma para los investigadores. Actualmente no se conoce la relación completa de componentes pero se cree que existen cerca de 4.000 sustancias químicas entre los originarios en la planta y los que se forman y transforman en el proceso de la combustión durante el acto de fumar

La composición del humo que aspira el fumador depende no sólo de la estructura del tabaco mismo, sino también de la cantidad de éste en el cigarrillo, las características del filtro, el papel y la temperatura a la cual se quema. Pero además la combustión del cigarrillo durante el acto de fumar va aumentando progresivamente su nivel de toxicidad.

El primer tercio del cigarrillo es la parte menos dañina, el segundo tercio posee una nocividad intermedia y el último tercio es la parte, sin duda, más tóxica, porque la propia dirección de la columna de humo arrastra y deposita en la parte anterior del filtro, una gran parte de los productos ya volatilizados y transformados en el momento de la combustión, condensándolos y almacenándolos, de manera que la parte del cigarrillo mas cercana al fumador (último tercio) es la mas dañina, sobre todo en el contenido de alquitrán.

Por eso las diferentes longitudes de la colilla determinan que la penetración de las sustancias perjudiciales dentro del pulmón del fumador varíe de forma importante, no hay que olvidar que en la zona más próxima al filtro es donde se condensa y almacena mayor proporción de alquitranes y nicotina. Además la duración de las chupadas y su intensidad o profundidad en la inhalación del humo también influye. Aquellos fumadores que apuran mas el cigarrillo y absorben el humo mas intensamente manteniendo el humo mas tiempo en el pulmón, son los que sin duda padecerán mas enfermedades derivadas del consumo del tabaco.

Del proceso de combustión del cigarrillo, se origina el humo del tabaco, ya sea por aspiración directa del fumador (corriente principal) ó por combustión espontánea (corriente lateral o secundaria). El humo es el que, por un lado, origina las sensaciones del gusto (sabor) y aroma (olfato) y por otro, es el responsable de los efectos sobre los distintos aparatos y sistemas orgánicos del fumador activo o pasivo.

Los componentes que más pueden contribuir a los daños para la salud que entraña el fumador son el monóxido de carbono, la nicotina y el alquitrán. Otras sustancias que probablemente tienen efectos nocivos son la acrinolina, el ácido hidrociánico, el óxido nítrico, el dióxido de nitrógeno, los cresoles y anafenoles.

La Nicotina

La nicotina es el principal alcaloide contenido en el tabaco y en el humo procedente de la combustión. Se absorbe muy bien por vía pulmonar al inhalar el humo, por vía digestiva disuelta en saliva y por la piel. La presencia de nicotina en el organismo tras su inhalación es de 30 a 60 minutos; se elimina por la orina dependiendo del pH de la misma, con una orina más ácida se elimina más nicotina.

Se cree que la nicotina es la sustancia responsable del sabor característico del tabaco Posee propiedades estimulantes en las que se fundamenta la adición, de tal forma que el buen deseo de disminuir la toxicidad de los cigarrillos reduciendo su contenido en nicotina resulta a menudo inútil, debido a que el fumador, que necesita un determinado nivel de nicotina en sangre, incrementa automáticamente el número y profundidad de las inhalaciones, así como el número de cigarrillos.

Durante la combustión del cigarrillo, la nicotina se destruye en un 35%, otro 35% va a parar al humo ambiental, el 22% se inhala a través de la corriente principal y el restante 8% se retiene en la porción no consumida del cigarrillo.

Cuando la nicotina se absorbe en el pulmón, llega en primer lugar al cerebro, en unos 8 segundos. No existe ninguna otra droga, ni aún administrada por vía intravenosa que desencadene sus efectos a nivel del sistema nervioso central con tanta rapidez como lo hace la nicotina a través del humo del cigarrillo, de ahí que los investigadores coincidan en afirmar que en esta propiedad radique en gran parte su capacidad de generar adicción: efecto máximo en el menor tiempo posible.

El contenido de nicotina es quizás la mayor preocupación del fabricante dentro de la compleja elaboración del tabaco como planta fumable, porque saben, por un lado, que esta sustancia es la creadora de la dependencia en el individuo fumador. La nicotina es un alcaloide básico en la constitución del tabaco, y es quién determina fundamentalmente la calidad de una especie cultivada.

En resumen

• Los efectos de la nicotina sobre el organismo se pueden esquematizar en: placer, la nicotina puede producir un estado subjetivo de euforia parecido al de las drogas de adicción clásicas (heroína y cocaina), excitación, alivio de la ansiedad.

• La nicotina puede mejorar las funciones fisiológicas, por ejemplo intensificar la actitud de vigilancia y mejora en el rendimiento intelectual.

• Reducir el consumo de ciertos alimentos (dulces, de elevado contenido calórico) disminuyendo el apetito.

• Aumento de hormonas adrenocorticotropas (ACTH), cortisol, lo que puede influir en la capacidad de "manejar el estrés".

• Aumento de la presión arterial y vasoconstricción cutánea y coronaria.

• Aumento del metabolismo de los hidratos de carbono, lipolisis.

• Relajación del músculo esquelético.

El monóxido de carbono (CO)

El monóxido de carbono (CO) es uno de los componentes más importante del humo del tabaco, en cuanto, a las repercusiones sobre el organismo. Es un gas incoloro, muy venenoso, de elevado poder tóxico, que se produce durante la combustión del tabaco, siendo su cantidad mayor cuando la labor fumada es el cigarrillo, porque el papel de envoltura es una fuente importante de producción añadida de CO.

El monóxido de carbono es un compuesto presente en el humo del tabaco tiene 340 veces más afinidad por la hemoglobina de la sangre que el oxígeno. Por esta causa se une más fácilmente a la hemoglobina que es entonces incapaz de transportar oxígeno a las células adecuadamente.

El CO produce lesiones directas en la pared de los vasos sanguíneos y por otro lado disminuye la oxigenación a los tejidos. Todo ello favorece la aparición de enfermedades cardiovasculares y el empeoramiento de las mismas en las personas que ya las padecen.

En las áreas urbanas puede haber una concentración ambiental de CO de entre 9-15 ppm, con picos de 30-60 ppm. Concentraciones de hasta 15 ppm no presentan ningún riesgo para la salud, este sólo es perceptible a partir de una concentración de 50 ppm.

El alquitrán

El alquitrán se obtiene tras eliminar la nicotina y la humedad del tabaco. Contiene principalmente hidrocarburos aromáticos policíclicos y muchos otros elementos que incluyen iones metálicos y varios compuestos radioactivos.

Los carcinógenos son los componentes del humo del tabaco relacionados con la aparición de los diversos cánceres asociados al hábito tabáquico e incluyen un gran número de sustancias contenidas básicamente en fase de partículas, y más concretamente en el alquitrán.

En general se acepta que no suele haber nunca una única sustancia responsable del efecto carcinogénico, sino que son diversas las que actúan a través de distintos mecanismos fisiopatológicos. Todavía, desafortunadamente, no es enteramente posible identificar quiénes son los fumadores con mayor riesgo para desarrollar cáncer de pulmón.

Sin embargo, es probable que el efecto del tabaco sea favorecido por factores dependientes del propio individuo y factores medioambientales. Lo que está claro es que mientras más tiempo haya estado fumando una persona, y más paquetes de cigarrillos fume el día, mayor será el riesgo de padecer cáncer de pulmón.

Oxidantes e irritantes

Por lo que se refiere a los componentes irritantes (oxidantes) del humo del tabaco, se encuentran indistintamente en la fase gaseosa y en la de partículas, siendo los más importantes, los fenoles, los ácidos orgánicos, la benzoquinona, acroleina, aldehídos, peróxido de hidrogeno, ácido cianhídrico y el amoníaco.

Estas sustancias, son las responsables de los fenómenos irritativos a nivel de la mucosa de las vías respiratorias y de otras zonas corporales, como la pituitaria (nariz) o la conjuntiva (ojos).

Otros componentes

Por último, cada vez tienen mas interés los radicales libres del humo del tabaco, por sus acciones a nivel del aparato respiratorio, circulatorio y en la aparición de tumores.

En fase gaseosa, los radicales se encuentran en forma orgánica e inorgánica, siendo los más importantes, los óxidos de nitrogeno, las olefinas y los dienes. En fase de partículas y concretamente en el alquitrán, los más importantes son los polifenoles y la semiquinona. Unos y otros se combinan con el oxígeno para formar óxido y superóxido radicales, así como otras especies de oxígeno, altamente tóxicos para los tejidos orgánicos.

 


Tags: tabaco, composición, adictivos

Publicado por borkum @ 13:39
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