sábado, 07 de junio de 2008

Tengo que confesar que al principio no me agradó lo más mínimo. Su olor y su perfume llegaban incluso a marearme. Debo decir también que quizás me sucedía aquello porque yo era aún muy joven. Cuando vi por primera vez a aquella hipnotizante Srta. debía tener unos 13 años. Sea como fuere la Srta. Nicotina al final me sedujo a pesar de aquellos mareos y de aquellas nauseas que algunas veces me impedían incluso atender en la clase. ¡Y es que era tan atractiva! Gustaba a todos los chicos y difícilmente se podía uno librar de su constante presencia. A veces aparecía vestida de Bisontes otras de Celtas cortos. Algunos días su maravilloso vestido de Rex me volvía loco y otros, menos frecuentes, me hacía disfrutar con aquel suave perfume de Cool mentolado. En fin, de esto trata esta historia. De como poco a poco la Srta. Nicotina, vestida de innumerables marcas fue seduciendo a todos los chicos del barrio. Después me di cuenta que esto mismo había sucedido en la mayor parte del mundo. La mayoría de los hombres fueron cayendo uno a uno en las redes de aquella seductora Srta. atraídos por sus cantos de sirena que constantemente se repetían en los medios de difusión a través de la publicidad que nos invitaban a todos a vivir el sabor de la vida. Las mujeres también se vieron enredadas en los ardientes brazos de la Srta. Nicotina, aunque algo después.


Tags: nicotina, tabaco, deseo

Publicado por borkum @ 10:54
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